Fco-01
Fundación Comunitaria Oaxaca, de financiador a facilitador de procesos.
A principios de la década pasada, la Fundación Comunitaria Oaxaca (FCO), como prácticamente toda organización de la sociedad civil, tenía como principal problema la recaudación de recursos para el cumplimiento de su misión. En este contexto, la FCO buscaba, mantener la tendencia creciente en la recaudación de fondos locales, a la vez que lograba la sensibilización de la población en relación a la problemática social existente. El éxito del caso está en el proceso de cambio de apoyar proyectos dispersos sin mucha interacción, a enfocar esfuerzos geográficamente buscando de una manera explícita la creación de colaboración, redes y capital social.

El caso Fundación Comunitaria Oaxaca (FCO) fue escrito por los profesores Angel Maass y Loretta Serrano, ambos de la EGADE Business School como parte de la colección de casos SEKN. El caso es relevante ya que representó un esfuerzo pionero en la creación de un nuevo tipo de empresa social en México. Sus experiencias y evolución revelan conocimiento útil en cuanto a los retos experimentados por este tipo de organizaciones y algunos medios para enfrentarlos.

Antecedentes
La idea de establecer una fundación comunitaria en México nació a raíz del interés de las fundaciones MacArthur, Rockefeller, Ford y la Fundación Internacional de la Juventud de contribuir al abatimiento de la pobreza en el país. Uno de los integrantes del grupo fundador mencionaba que podrían “demostrar a través de una organización existente o una nueva, que era posible reunir a gente del pueblo, líderes de la sociedad civil y empresarios para que trabajaran en conjunto […] con la finalidad de mejorar las condiciones de vida de las personas de escasos recursos, así como defender sus derechos humanos”.

De modo que se convocaron a los grandes empresarios mexicanos a unirse al proyecto, algunos de los cuales se convirtieron en integrantes del grupo promotor, y también a líderes del sector social como CEMEFI. Después de la convocatoria de diversos actores de la sociedad, la FCO se conformó legalmente en 1996 y sus primeras actividades consistían en la canalización de fondos internacionales para abordar las necesidades de la comunidad oaxaqueña.

El cambio
Hasta el año 2000, la FCO siguió una estrategia de apoyo a proyectos, los cuales guardaban relación con las prioridades específicas de los miembros de las fundaciones internacionales y las poblaciones meta de éstas (niñez y juventud; mujeres). Sin embargo, a partir del año 2001, a raíz de una evaluación solicitada a un consultor externo, la FCO detectó que los programas con mejor desempeño eran aquellos integrales, que tenían un enfoque geográfico determinado y que contaba con colaboración de varios actores. Los proyectos relacionados a varios temas, ejecutados en alianza y en áreas geográficas específicas generaban mayor impacto social.

La FCO se topó con la necesidad de priorizar la aplicación de recursos aún en un entorno donde los problemas y necesidades de la comunidad son apremiantes con el fin de maximizar el impacto social de los programas.

Se redujo la cantidad de programas a la mitad y se institucionalizaron tres ejes transversales de temas considerados importantes para todos los proyectos (desarrollo local, fortalecimiento institucional y responsabilidad social). Igualmente, se priorizó el apoyo a los procesos de desarrollo sobre el financiamiento de proyectos. Ello, a través de la capacitación técnica, asesoría técnica y promoción de alianzas. Este cambio constituyo un esfuerzo por agregar valor a las actividades realizadas por la FCO, lo cual abrió espacios para una mayor participación por parte del público en general.

Una de las desventajas de dejar de atender a regiones que se atendían antes era el descontento social. Sin embargo, la concentración de recursos y atención permitió una gestión más estratégica en función de objetivos que además facilitó la colaboración intersectorial y fortaleció el tejido social en las regiones seleccionadas.

Aprendizajes.
Los miembros de la FCO reconocían que en el Estado de Oaxaca el trabajo voluntario, también conocido como tequio, había beneficiado a las comunidades marginadas desde tiempos remotos. Por lo que vieron la oportunidad de aportar tiempo y talento a una causa social a través de la integración de organismos civiles.

Con todo, la FCO buscó una transición de una estrategia de financiamiento a una de facilitar procesos, y de financiar servicios que caracterizan a fundaciones comunitarias tales como procesos administrativos relacionados con las tareas de coordinación, establecimiento de alianzas, asesoría, capacitación y evaluación, entre otros.

Para conocer más sobre la labor de FCO y el trabajo que ha realizado en el estado de OAXACA, accede a www.sekn.org e ingresa en la sección de casos.
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