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Visión sostenible: El negocio de la basura
Hoy más que nunca existe la necesidad de aprovechar al máximo los recursos con los que se cuentan y desperdiciar lo menos posible. Fenómenos como el cambio climático y el alza en los precios de los combustibles están forzando a las empresas y países a hacer valer lo que tienen, y esto incluye algo que por muchos años se consideró como completo desperdicio: la basura.
Una de las nuevas estrategias que apela a la sostenibilidad es el aprovechamiento de los residuos. La opción más sencilla de deshacerse de ellos sería venderlos, pues al fin y al cabo existe un mercado importante de ello. Tan solo en China en el 2010 el negocio del reciclaje alcanzó los 80 mil millones de dólares, empleando a 18 millones de personas. En Centroamérica, Nicaragua generaba negocios de hasta 60 millones de dólares anuales en el 2012 en exportaciones, formándose como una de las principales fuentes de empleo en el país. La presidenta de la Asociación de Recicladores, Reyna Rodríguez, festejaba este negocio afirmando “la basura es dinero”, pues cada vez más países son los que tenían tratos con el país centroamericano para la compra de residuos.
Sin embargo, actualmente en México no existe ni la infraestructura ni la legislación suficiente para motivar el reciclaje de todos los residuos industriales que se generan. Por eso mismo es muchas veces preferible exportar basura a China, aunque en regreso se venda a un precio 10 veces mayor. Un problema actual que entorpece el desarrollo de más tecnología es el hecho de que la basura no se puede deducir, por lo que utilizarla como materia prima a una empresa no le genera ingresos. El potencial que tiene la basura en el país le podría generar a Hacienda una recaudación de hasta 15 mil millones de pesos al año.
Entonces, ¿qué le queda a las empresas por hacer? Buscarle soluciones a la basura. Algunas pueden ir dirigidas a reducir el consumo de materias primas en los procesos o bien a reutilizar y encontrarle un segundo uso a los subproductos que por lo regular van al relleno sanitario. Muchas empresas ya le apostaron a este rubro y han obtenido importantes beneficios a cambio.
La empresa General Motors se puso como meta el lograr que sus fábricas no produjeran ningún tipo de residuo hacia relleno sanitario. Algunas ideas que desarrollaron fue el reciclar empaques de plástico utilizados para transportar las autopartes en deflectores de aire utilizados en dos de sus camionetas, reciclar llantas de prueba en deflectores de aire y agua en sus vehículos, e inclusive generar composta de los residuos de comida que se obtienen de sus comedores para usarlo como fertilizante en jardines, entre otras ideas. Con esto habrían logrado para el 2011 que 102 fábricas fueran “landfill free” a nivel global, evitando la emisión de 10 millones de toneladas de CO2 equivalente, la generación de casi 38 millones de bolsas de basura, y además la empresa obtenía ganancias de cerca de mil millones de dólares anuales con la reutilización y reciclaje de materiales. Otras empresas que le han seguido el paso han sido Toyota y Subaru.
Para lograr este objetivo la automotriz enumeró nueve pasos a seguir para realizarlo de manera sostenible. Los primeros tres engloban tareas interiores como el crear una base de datos para identificar todos los tipos de residuos con los que se cuentan, pues aquello que no está cuantificado no se puede mejorar. Seguido a esto es importante priorizar las actividades de reducción de residuos, de manera que se identifiquen las áreas de acción y principales para la gestión de recursos. Mientras tanto, los últimos pasos corresponden a actividades orientadas hacia afuera de la empresa, como el fortalecer las relaciones con los proveedores, compartir las buenas prácticas logradas y resolver problemáticas relacionadas a la legislación y regulación.

Pero justo en el centro se encuentra un paso “clave” de acuerdo a GM para conseguir el logro: comprometer a los empleados y construir una cultura de sostenibilidad. Su programa de cero residuos resultó en gran parte gracias a la cooperación de sus colaboradores, pues son ellos los que enfrentaron el reto con innovación y emprendimiento. Desde generar las ideas para la reducción y reutilización de los residuos, hasta la verificación de normativa, coordinación de operaciones, administración del proyecto, etc., todos los colaboradores contribuyeron a esta visión sostenible que tuvo la empresa.
La gestión de la basura es negocio, pues bien realizado genera grandes beneficios económicos, ambientales e inclusive de salubridad para la organización. También representa una oportunidad de avance y emprendimiento, pues exige investigación y desarrollo para proponer soluciones innovadoras a los distintos residuos de la empresa, que sean cada vez más eficientes y limpios. Por tanto la empresa puede conseguir una venta competitiva sobre las demás empresas en la industria, distinguirse por su liderazgo e innovación, y todo mientras mejora sus procesos internos en el aprovechamiento de recursos materiales y humanos. La sostenibilidad es una estrategia que viene de adentro de la organización, apegada a su razón de negocio para que verdaderamente rinda frutos. A través del empoderamiento de sus colaboradores y áreas de trabajo, formando una cultura de sostenibilidad como en el caso de GM, es como los beneficios los beneficios de las acciones se potencializan y refuerzan año con año.
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